Asociación Equitación Positiva

De la terapia a la competición

Cuatro usuarios de la Escuela de Hipoterapia participan en concursos hípicos

200 personas asisten al centro ubicado en El Asturcón para trabajar con nueve terapeutas y una decena de caballos

Noticia publicada el 07/08/2015, en el diario El Comercio

HIPOTERAPIA ATURCON OVIEDO MARIO ROJAS 06-08-15

HIPOTERAPIA ATURCON OVIEDO MARIO ROJAS 06-08-15

Fernando Fernández, a sus 47 años, es el veterano de la Escuela de Hipoterapia y el primero que dio el salto de la terapia a la competición hace cinco años. Tenía 20 cuando sufrió un accidente de tráfico y desde entonces padece una parálisis lateral. Lleva en terapia desde hace más de 15 años. En este último lustro ha competido en concursos celebrados en Pamplona, Tarragona, Valencia, Segovia y Madrid. A este último evento de carácter nacional le acompañaron otros tres de sus compañeros en el centro de terapias con caballos: Covadonga Álvarez y Loreto y Mateo Iglesias. Ellos tienen 17, 18 y 13 años, respectivamente. Los tres sufren una parálisis cerebral provocada por un nacimiento prematuro.

Covadonga llegó con 4 años a la escuela. Loreto y Mateo son hermanos, y desde Luarca los ha llevados a la escuela en la última década una o dos veces en semana su madre, Elena Rico. Los familiares que ayer les acompañaron en su entrenamiento previo al concurso del próximo fin de semana coincidieron en lo mismo: «En el caballo no parece que tengan ningún problema». Subidos van erguidos, tranquilos. Los animales les ayudan a ello. Se les asigna un caballo concreto en función de su discapacidad. Montan con un sudadero fino para que el calor del caballo les llegue y relaje sus músculos. Son animales castrados, de carácter apacible entrenados para que no se asusten cuando, por ejemplo, sus jinetes les colocan pinzas en el pelo de colores que les sirven para diferenciarlos. «Son animales que no se alteran por nada», asiente Charo Loy, la responsable de Equitación Positiva y de la escuela.

Los cuatro campeones están en terapia. Buscándola fue como llegaron a El Asturcón y siguen en ella aunque ahora también practican deporte con sus caballos. Los cuatro están satisfechos de lo conseguido aunque restan importancia al hecho de ganar una competición. Por supuesto, les gusta, pero lo que más les compensa es estar con sus animales. «No sé qué siento cuando subo. Tienes que sentirlo tú misma», agradece Covadonga.

Sus familiares les miran pensando en que si ellos se sienten bien todo esfuerzo merece la pena. Los jinetes sonríen escuchándoles hablar. Los caballos les esperan. Furia, Alcázar, Pite, Guasi, Pipo, Kadir, Tomy, Españoleto, Distante, Imperioso y Galión aguardan a que sus jinetes les monten, y ellos prestarles toda la atención.

A %d blogueros les gusta esto: